Un mundo difícil

Cada nuevo proyecto que se emprende en la vida, asusta, angustia, da vértigo. Siempre nos hacemos las mismas preguntas, “¿y si no sale bien?”, “¿y si no soy capaz?”, “y si, y si, y si… En eso no vamos a ser ninguna excepción. Pero la experiencia acaba aportando sabiduría, los años dan madurez y capacidad de respuesta.

Siempre tratamos de hacer las cosas lo mejor que sabemos, ser los mejores profesionales y lanzarnos a los nuevos proyectos con ganas e ilusión.

Pero siempre existen momentos de flaqueza, tenemos miedos, dudas e inquietudes.

Cada vez que comenzamos un proyecto tenemos que tener muy presentes 4 claves básicas para adaptarnos lo mejor posible al cliente:

1-    Qué quiere

2-    Cómo lo quiere

3-    Cuándo lo quiere

4-    Cuánto quiere gastar

El primer paso, y fundamental, es prestar la máxima atención a lo que se quiere para poder desarrollar el proyecto como el cliente lo visualiza, y hacer su proyecto realidad. Lo que nos lleva al siguiente paso, Cómo.

Como profesionales que somos, tenemos que hacer un estudio del terreno, ver las posibilidades que tiene y, así, adaptarnos tanto al espacio como al deseo del cliente.

Normalmente, en la gran mayoría de los casos, están bien compaginados ambos conceptos, pero siempre hay excepciones. ¿Quién no ha echado un vistazo a revistas de decoración y ha imaginado su jardín o su casa del mismo modo? Por esto, tenemos que mediar entre la realidad del espacio y los deseos del cliente.

Generalmente, esperamos al último momento para hacer las cosas. Dejamos pasar el tiempo hasta que nos damos cuenta de que es demasiado tarde para poder hacer algo. Por ello, debemos ser previsores, las cosas llevan su tiempo.

Hay que tener claro qué queremos, porque la persona que está trabajando no puede estar recibiendo actualizaciones de la idea que tenemos en mente constantemente. Ya que, previamente, se ha realizado un trabajo de presupuesto que en tal caso se verá modificado. Lo que nos lleva al tercer punto, Cuando.

En nuestro caso, la construcción, siempre tenemos que depender de agentes externos, como la climatología o proveedores, que por el motivo que fuere tengan algún contratiempo con las entregas en plazo.

Como profesionales del sector, siempre trabajamos con los proveedores más cualificados y los mejores materiales para obtener las más altas calidades, que se verán en el resultado final del trabajo.

Y, finalmente, el punto más complicado y que a todos nos gustaría evitar, Cuanto.

Debemos ser realistas, con lo que queremos y saber que todo tiene un coste. Adaptarnos a la realidad y no llamarnos a engaño con lo que estamos pidiendo. Para ello están los presupuestos. Estos siempre son negociables, ya que, podemos modificarlos y llegar a puntos de entendimiento, económicamente hablando.

GAR Pools & Gardens, S.L.